diciembre 27, 2025

La Tormenta

Hace tiempo que no veía a la mujer que nos invitaba seguido a las fiestas infantiles de sus hijos, y me cayo de sorpresa verla porque tenia un tremendo parecido a una amiga Boliviana que tenía en High School.  Ella cargaba a su bebe en brazos, y buscaba un sitio seguro para protegerse de los vientos violentos que se formaron a causa de la tormenta tropical en la zona.  Yo había  corrido con suerte al escapar de los torbellinos que por poco me levantaban, pero me abrazaba de los arboles y los postes como si de eso dependiera mi vida. 
Nos subimos a una combi, el bebe lloro fuerte. El chofer valiente esquivo los torbellinos que nos perseguían, hasta dejar atrás el caos y el peligro que nos amenazaba. Llegamos a un punto tranquilo donde no pareció haber existido tal tormenta. Todo era perfecto, como si nada hubiese pasado. 

diciembre 26, 2025

Vestido de Bautizo

 Me reuní con él en un bazar conocido, para ayudarle a encontrar un vestido de bautizo. Sin embargo, el sabía el color y modelo que prefería, y lo obtuvo rápidamente. El vestido estaba listo para recoger y cuando me lo mostró me pareció inusual que en vez de blanco era color lila y menta, aparte de ser una talla tan pequeña que bien podría quedarle solamente a una muñeca Barbie.

Enseguida, su hija, una jovencita; vestida de jeans y playera negra nos acompaño y entramos al teatro donde trabajaba un sastre.  De pronto, perdimos de vista a su hija entre la muchedumbre y él entro en pánico y se fue a buscarla mientras que yo la espere atrás por si ella pasaba.  Pronto, ella me vio y se paró a mi lado. No se me ocurrió avisarle a su papá que la había encontrado. De repente, vio a una amistad y se fue a saludarla, a lo cual yo la seguí, pero todo ocurrió tan rápido que la perdí de vista.  Le pregunte a la gente que yacía cerca si la habían visto pero nadie me supo decir razón,  y me preocupe aun más. Encontré  a la acomodadora, una mujer negra y robusta que no pareció tomar en serio mi urgencia. Todo lo contrario me acuso de ser racista y yo le desmentí. La acuse de ser ella la que no tomaba en serio el caso de una joven desaparecida por ser blanca. Hasta imagine lo peor, que fuese víctima de trafico humano.

Por otra parte yo mantenía una conversación en un grupo de chicas, y cuando llego la hora de partir me di cuenta que tenia puestos zapatos diferentes en cada pie. Me dispuse a buscar mis zapatos debajo de la mesa donde me senté, y no estaban ahí, lo cual significo que no había confusión, nunca tuve los zapatos correctos. No obstante, decidí salir a caminar así, sin darle importancia a las miradas de la gente pasar. Nos acercamos a un parque, y adjunto al parque, un zoológico al cual queríamos entrar.

diciembre 23, 2025

El Juego del Gato y el Ratón

Fue poco en realidad, lo que platiqué con un primo de México, que en la actualidad vive en el estado de Wyoming. Estaba de paso y me visitó en NYC. Nos encontramos en el estacionamiento ubicado al posterior del edificio donde vivía . Le recomendé que no se confiara, y advertí que se cuidara del ICE (Immigration Customs Enforcement). El pareció no comprender, por no decir que ignoraba el tema y la situación actual del país. Le explique con detalles que lo podrían detener y pedir su visa de turista, y al no tenerla sería sujeto a detención, y que inclusive a los residentes permanentes y ciudadanos naturalizados han detenido un numero de días mientras verifican su estado migratorio. Le comenté que esto no me afectaba a mi, sin embargo, no me sorprendería tener que aclararlo algún día. Desde la ventana donde vivía, observaba como los agentes de ICE ejecutaban una operación y sorprendían a unos muchachos que simplemente trabajaban. Esto me pareció injusto y triste, y lo que es peor, sentí  impotencia al no poder actuar. Reviví otro momento que me sentía bien, me aliste y puse guapa para salir. No vivía  sola. Compartía el apartamento con un hombre que no consideraba guapo, sin embargo, tenia un 'je ne sais quoi' que me atraía. Cuando me vio lista para salir, sentí su mirada penetrante sobre mi, y así comenzó el juego del gato y el ratón 

diciembre 22, 2025

No Todo Estaría Perdido

Llegamos a un lujoso y enorme condominio para quedarnos la noche. Tenia entendido que le pertenecía a un amigo bien acomodado del trabajo que nos había ofrecido su hogar mientras que él viajaba por el mundo. Me acomode en una cama matrimonial, mientras que los demás exploraban los cuartos. Y no es que no me impresionara su departamento, pero me moría de cansancio y no quise ser ansiosa. Mientras que me estiraba en la cama me sorprendió un minino amarillo de ojos dorados. Recordé haber oido que estaríamos solos, lo cual implicaba que no habrían mascotas.  Esto causo confusión en mi, sin embargo, la sospecha se apagó tan pronto como llegó ya que preferí olvidarlo para darle camino a mi paz mental.
Y he aquí que el ambiente se tornó interesante.  
Escuché un bullicio procedente de la sala-comedor. Mis amigos preparaban bebidas azucaradas de hielo raspado. Me acometí a preparar una bebida para ellos, mientras que, quien yo quise me ayudaba. Nuestra conexión había sido potente, pero con resultados nulos. Él no era para mi y me habría resignado algún tiempo atrás a esa realidad. Entre risas y bromas recogíamos el desorden que habíamos hecho. Me retire brevemente dejándooslos solos y a mi regreso, mi amiga se había sentado en sus piernas y no supe que sentido darle a esa situación. Recordé que yo no era una niña tóxica de 16 y debía comportarme como una  mujer madura, libre e independiente.  Les sonreí sin decir palabra y me entretuve con el minino amarillo que reapareció debajo del sillón.  Después analizamos la fractura de la luz y teléfono según el uso que le habíamos dado y rechacé los cargos que no me correspondían. De madrugada, Cristina y yo salimos en mi auto, ella conducía, se nos cerraba la calle, y por poco chocamos.  
Pronto llegó la hora de partir y seguimos a un guía que nos llevo a una casa de verano con vista al mar.  Esta casa tenia saunas, y varias recamaras tipo cabaña.  Cristina y yo recorrimos la enorme propiedad y observamos desde el balcón el mar. Sentimos el rocío tocar nuestros rostros, y descubrimos una ballena nadando cerca. Maravilladas, subimos a la azotea cuando primero oímos, y luego vimos una fila de tres aviones de combate lanzando misiles causando destrucción en su camino.  La tierra tembló, nos agarramos de la pared y nos atajamos debajo de las gradas. Pensé que podríamos estar a salvo aunque en el fondo lo dudé. 
De repente, el panorama cambió. Regresé a la oficina, solo que se ubicaba en la arena, y las olas del mar crecían y avanzaban cada vez mas cerca a mi.  Apurada, resguarde mi laptop y monitores, dejando atrás el teléfono y el cable.  Recordé que no todo estaría  perdido, y que nada es indispensable. Podría usar el cable telefónico que está sobre la silla en patio de mi mamá.

La Tormenta

Hace tiempo que no veía a la mujer que nos invitaba seguido a las fiestas infantiles de sus hijos, y me cayo de sorpresa verla porque tenia ...