diciembre 22, 2025

No Todo Estaría Perdido

Llegamos a un lujoso y enorme condominio para quedarnos la noche. Tenia entendido que le pertenecía a un amigo bien acomodado del trabajo que nos había ofrecido su hogar mientras que él viajaba por el mundo. Me acomode en una cama matrimonial, mientras que los demás exploraban los cuartos. Y no es que no me impresionara su departamento, pero me moría de cansancio y no quise ser ansiosa. Mientras que me estiraba en la cama me sorprendió un minino amarillo de ojos dorados. Recordé haber oido que estaríamos solos, lo cual implicaba que no habrían mascotas.  Esto causo confusión en mi, sin embargo, la sospecha se apagó tan pronto como llegó ya que preferí olvidarlo para darle camino a mi paz mental.
Y he aquí que el ambiente se tornó interesante.  
Escuché un bullicio procedente de la sala-comedor. Mis amigos preparaban bebidas azucaradas de hielo raspado. Me acometí a preparar una bebida para ellos, mientras que, quien yo quise me ayudaba. Nuestra conexión había sido potente, pero con resultados nulos. Él no era para mi y me habría resignado algún tiempo atrás a esa realidad. Entre risas y bromas recogíamos el desorden que habíamos hecho. Me retire brevemente dejándooslos solos y a mi regreso, mi amiga se había sentado en sus piernas y no supe que sentido darle a esa situación. Recordé que yo no era una niña tóxica de 16 y debía comportarme como una  mujer madura, libre e independiente.  Les sonreí sin decir palabra y me entretuve con el minino amarillo que reapareció debajo del sillón.  Después analizamos la fractura de la luz y teléfono según el uso que le habíamos dado y rechacé los cargos que no me correspondían. De madrugada, Cristina y yo salimos en mi auto, ella conducía, se nos cerraba la calle, y por poco chocamos.  
Pronto llegó la hora de partir y seguimos a un guía que nos llevo a una casa de verano con vista al mar.  Esta casa tenia saunas, y varias recamaras tipo cabaña.  Cristina y yo recorrimos la enorme propiedad y observamos desde el balcón el mar. Sentimos el rocío tocar nuestros rostros, y descubrimos una ballena nadando cerca. Maravilladas, subimos a la azotea cuando primero oímos, y luego vimos una fila de tres aviones de combate lanzando misiles causando destrucción en su camino.  La tierra tembló, nos agarramos de la pared y nos atajamos debajo de las gradas. Pensé que podríamos estar a salvo aunque en el fondo lo dudé. 
De repente, el panorama cambió. Regresé a la oficina, solo que se ubicaba en la arena, y las olas del mar crecían y avanzaban cada vez mas cerca a mi.  Apurada, resguarde mi laptop y monitores, dejando atrás el teléfono y el cable.  Recordé que no todo estaría  perdido, y que nada es indispensable. Podría usar el cable telefónico que está sobre la silla en patio de mi mamá.

No hay comentarios.:

La Tormenta

Hace tiempo que no veía a la mujer que nos invitaba seguido a las fiestas infantiles de sus hijos, y me cayo de sorpresa verla porque tenia ...