Me reuní con él en un bazar conocido, para ayudarle a encontrar un vestido de bautizo. Sin embargo, el sabía el color y modelo que prefería, y lo obtuvo rápidamente. El vestido estaba listo para recoger y cuando me lo mostró me pareció inusual que en vez de blanco era color lila y menta, aparte de ser una talla tan pequeña que bien podría quedarle solamente a una muñeca Barbie.
Enseguida, su hija, una jovencita; vestida de jeans y playera negra nos acompaño y entramos al teatro donde trabajaba un sastre. De pronto, perdimos de vista a su hija entre la muchedumbre y él entro en pánico y se fue a buscarla mientras que yo la espere atrás por si ella pasaba. Pronto, ella me vio y se paró a mi lado. No se me ocurrió avisarle a su papá que la había encontrado. De repente, vio a una amistad y se fue a saludarla, a lo cual yo la seguí, pero todo ocurrió tan rápido que la perdí de vista. Le pregunte a la gente que yacía cerca si la habían visto pero nadie me supo decir razón, y me preocupe aun más. Encontré a la acomodadora, una mujer negra y robusta que no pareció tomar en serio mi urgencia. Todo lo contrario me acuso de ser racista y yo le desmentí. La acuse de ser ella la que no tomaba en serio el caso de una joven desaparecida por ser blanca. Hasta imagine lo peor, que fuese víctima de trafico humano.
Por otra parte yo mantenía una conversación en un grupo de chicas, y cuando llego la hora de partir me di cuenta que tenia puestos zapatos diferentes en cada pie. Me dispuse a buscar mis zapatos debajo de la mesa donde me senté, y no estaban ahí, lo cual significo que no había confusión, nunca tuve los zapatos correctos. No obstante, decidí salir a caminar así, sin darle importancia a las miradas de la gente pasar. Nos acercamos a un parque, y adjunto al parque, un zoológico al cual queríamos entrar.
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